
$ 680
Un mineral de reflejos cobrizos y brillo submetálico que inspira firmeza interior, discernimiento claro y templanza para encarar desafíos con serenidad y certeza.
La Broncita es un silicato perteneciente al grupo de los piroxenos cuyo rasgo más fascinante es su brillo bronceado sedoso, que emerge bajo la luz como destellos dorados en medio de tonos tierra y chocolate. En la tradición cristaloterapéutica, se la considera la piedra de la cortesía y la resolución pacífica: ayuda a mantener el centro en situaciones donde reina la confusión o el conflicto externo.
Su energía simbólica se asocia a la capacidad de devolver la serenidad al cuerpo emocional, mitigando la duda paralizante y permitiendo actuar con precisión y madurez. Es una gema especialmente valorada por quienes atraviesan etapas de decisiones importantes, ya que refuerza el compromiso con el propio camino sin rigidez.
En la selección de Amaranta, cuidamos que cada piedra mantenga un pulido homogéneo que resalte sus bandas naturales, convirtiéndola en una compañera insustituible para meditar o complementar piezas de protección como la Turmalina Negra.
Tradicionalmente se le atribuye la cualidad de fortalecer la voluntad, restaurar la calma mental y proteger el campo áurico de la negatividad proyectada por terceros, devolviendo la armonía a su origen.
Podés sostenerla en la palma receptiva (izquierda si sos diestro) durante unos minutos de respiración profunda antes de una reunión o momento difícil. También es muy efectiva descansando sobre tu escritorio para sostener la concentración y el equilibrio.
Resuena primordialmente con el chakra raíz (Muladhara) y el chakra del plexo solar (Manipura), asociándose al elemento Tierra por su pesadez y cualidad enraizante.
✦ Mineral: Broncita natural (variedad de enstatita rica en hierro) ✦ Formato: Canto rodado pulido tamaño N2 (aprox. 2 a 3 cm) ✦ Tonalidad: Marrón oscuro, bronce y vetas doradas metalizadas ✦ Dureza: 5.5 en la escala de Mohs ✦ Presentación: Pieza única seleccionada
Para limpiarla de energías estancadas, pasala por el humo sagrado de un Sahumito de Mirra y Palo Santo. Evitá dejarla sumergida en agua con sal por tiempo prolongado para no opacar su lustre metálico. Podés recargar su fuerza dejándola unas horas sobre la tierra fértil de una planta o expuesta a los rayos suaves del sol matutino.