
$ 17.000
Amuleto colgante circular de 15 cm de diámetro, pintado a mano en azul, celeste y amarillo con un mandala de flores y un ojo turco en el centro. Sirve para proteger el hogar de las miradas envidiosas y para sumar color y geometría sagrada a cualquier ambiente.
El amuleto mandala con ojo turco y flor combina dos símbolos de protección que viajan juntos desde hace siglos: el nazar o ojo turco, que en la tradición de Anatolia devuelve la mala energía con su propia mirada, y el mandala, esa rueda que en el hinduismo y el budismo representa el orden del universo y la vuelta a lo esencial. Acá el ojo aparece rodeado de pétalos amarillos y una guarda de flores celestes, todo sobre fondo azul profundo y con un cordón trenzado del mismo tono para colgarlo.
Es una pieza de cerámica mezclada con resina: mantiene el peso y la textura de la cerámica, pero resiste mejor los golpes y la intemperie de una pared exterior o un balcón. Al medir 15 cm de diámetro, tiene presencia sin invadir: funciona sola sobre una pared blanca o en una puerta de entrada, y también se lleva bien con otros colgantes de la misma línea.
El ojo turco o nazar es un amuleto tradicional de Turquía y Medio Oriente que se usa para repeler el mal de ojo, es decir, la energía que dejan las miradas de envidia. Se cree que el ojo devuelve esa carga a quien la emitió, y por eso se rompe cuando absorbe demasiado: si se quiebra, se agradece y se reemplaza. En este diseño el ojo ocupa el centro del mandala, así que la protección es también un recordatorio de volver al centro propio.
Lo tradicional es ubicarlo frente a la puerta de entrada, del lado de adentro, para que sea lo primero que ve quien llega. También funciona en un balcón, en la ventana que da a la calle, en el escritorio o en el consultorio. Colgado a la altura de los ojos cumple mejor su función simbólica y además se luce: el cordón trenzado ya viene listo para clavar en un clavo o ganchito.
Es cerámica mezclada con resina, pintada a mano, con un diámetro de 15 cm y un cordón trenzado azul para colgar. Al ser una pieza artesanal, cada unidad puede tener mínimas variaciones en el trazo del pincel, lo que la vuelve única. No es un objeto de peso: se sostiene perfectamente con un clavo fino o un adhesivo para pared.
Se limpia pasándolo por el humo de un sahumerio o de un atado de salvia, dejando que el humo lo envuelva unos segundos. Después se lo puede dejar una noche bajo la luna para cargarlo y recién ahí colgarlo en su lugar definitivo. Para el mantenimiento alcanza con un paño seco o apenas húmedo: no hace falta sumergirlo ni usar productos abrasivos que opaquen la pintura.
Encendé un sahumerio y pasá el amuleto por el humo tres veces, nombrando en voz alta lo que querés dejar afuera de tu casa. Dejalo apoyado toda la noche cerca de una ventana y a la mañana colgalo frente a la entrada, del lado interno. Cada vez que lo mires, recordá que el ojo también te cuida a vos: respirá hondo y volvé a tu centro.
En Amaranta sumamos piezas de protección elegidas una por una. Para armar el rincón completo, mirá el Amuleto Colgante Plato Ojo Turco con Guarda Griega y el Colgante Árabe Mano de Fátima (Hamsa) de Cerámica.